martes, 13 de abril de 2010

Tampoco

Querida amiga:


Sabemos que él no te merece. Sabemos también que él lo sabe y que finge comentarios sobre cine japonés o música canaria (de las islas, no de los pájaros aunque qué lindos los pájaros y qué inútiles) para ocultarlo. Ese temita de la cultura-maquillaje, de gente pequeña que deja que grandes autores llenen sus blancos espirituales.


Sabemos también que ni siquiera coge. Porque suponte que tiene un adoquín en el pecho pero te coge que te la debo. Pero no.


Sabemos que tampoco es muy versado en las convenciones sociales que te hacen lucir sensible. Hola, cómo estás, cómo está tu hermano, te sentís bien, te ayudo, llamame si necesitás algo. No es tan difícil, basta seleccionar cualquiera de las frases anteriores al azar y practicar frente al espejo un rato. Igual, en el peor de los casos, puede que crea que no hacen falta, que él no las necesita porque el asunto pasa por otro lado.


Y ahí vamos al tema de los lugares. Capaz él cree que “su lugar” en tu vida es otro. ¿Otro cuál? ¿Acaso uno quiere a alguien para que no te pregunte cómo estás o te ofrezca su oreja o su pecho o su pito tan siquiera? Ese lugar –el de no preguntar, el de demandar todo el tiempo- está bien para un jefe o para un hijo. Ya tenemos del primero y pasamos del segundo. ¿De qué lugar me hablás?


Te decía, sabemos que él no te merece y sabemos que tampoco se merece un buen final, un happy ending de drama de director húngaro un martes a las 2 am por Isat, con los protagonistas bellos, etéreos, cruzando miradas vidriosas en los andenes opuestos de una estación donde empieza a nevar. Sabemos que nada en él merece esa falsa belleza de celuloide que no existe más y mucho menos se merece la tuya, tan verdadera y brutal y encendida. Tampoco.

jueves, 1 de abril de 2010

Y qué

No sé vos, pero yo me enfiestaría con los hermanos Salvatore all-night-long.

sábado, 13 de marzo de 2010

Como Bridget, pero mal II

Es sábado a la noche, estoy sola y en la tele dan "Los puentes de Madison".

Mi vida necesita otro guionista. Uno menos cruel.

viernes, 12 de marzo de 2010

Ah, la urbanidad

Una mina que te pide por favor si le cuidás el lugar en la cola del súper mientras ella va a buscar “dos o tres cositas” y vuelve veinte minutos después con otro canasto que rebasa de todo tipo de productos, ninguno de primera necesidad.


Un tipo que le reclama con vehemencia cinco centavos de un vuelto a la cajera de una panadería.


Un viejo en la misma panadería, que se cuela sin disimulo ni vergüenza e increpa a la misma cajera para que le cobre rápido.


Un conductor a bordo de una camioneta último modelo que dobla en la esquina de una avenida doble mano y amenaza con embestir a unas siete personas por no respetar la prioridad de peatón.


Un pibe pasado de vueltas que le pega a la novia todas las noches y pone la música fuerte como si de esa forma nadie se diera cuenta.


Videla.



Visite Belgrano, el barrio que eligen los miserables para vivir.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Amamos a Frank


Amamos a Frank porque es “La Voz”. Sí, así, con mayúscula.


Amamos a Frank porque hace de todo y todo bien: canta, actúa, sale con las más lindas, elige mal los amigos, tiene problemas con la justicia, sale ileso, vive hasta los 82 y los entierra a todos.


Amamos a Frank porque todo ese quilombo que se consiguió por vida se le nota en el pecho.


Amamos a Frank porque nos hace creer que lo difícil es fácil, que lo complicado es simple, que lo peligroso no es para tanto y que podés no ser Bogart e igual llevarte el mundo por delante.


Amamos a Frank porque siempre tiene un Gershwin´s tune escondido en un bolsillo del saco.


Amamos a Frank porque su biografía es el mejor guión hollywoodense jamás escrito: hay sexo, juego, alcohol, drogas, crímenes, Marilyn, Elvis, la mafia, y el protagonista es un tipo talentoso que siempre se sale con la suya.


Amamos a Frank porque hace que los cantantes siempre quieran tener la frescura de una bandada de golondrinas, la determinación de la luna llena y el swing de Duke Ellington. Qué mal, muchachos, parece que a nadie más le sale.

viernes, 26 de febrero de 2010

La revolución del documento

- ¿Viste el hijo de la hermana de P., el que nació hace poco? ¿Sabés cómo se llama? Ernesto.

- ¿Como Guevara?

- Sip. ¿Y el hijo de H., el que va a nacer ahora?

- No sé... ¿Cienfuegos?

- Exacto, Camilo. ¿¡Qué les pasa!?

- ...

- Che, ¿y si tenemos un hijo y le ponemos Juan Domingo?

- Nah, mirá si nace sin manos.

jueves, 25 de febrero de 2010

Blackbird

Y ahora resulta que la que suscribe es soprano (y asumo que cuando escribo "soprano", el 90% de ustedes se imagina a una señora gorda, de rulos, vestida con una túnica, que con sólo abrir la boca hace estallar los vidrios de sus casas).


La cita con los agudos es todos los martes a las 2. Llevaremos brújula.